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Argumentos y teorías. Aproximación a la
Epistemología.
Carlos Asti Vera - Cristina Ambrosini, Buenos Aires, C. C. C. Educando,
2009.
Este
libro busca proporcionar una aproximación general a la epistemología,
entendida como la rama de la filosofía que se ocupa de la ciencia como
objeto de estudio.
Realizar una actividad (por ejemplo, la práctica científica), no implica
necesariamente formular sus reglas, ni evaluar sus prácticas, ni
criticar algunas de las creencias vigentes, ni –por fin- conocer su
historia y las distintas interpretaciones posibles sobre su desarrollo.
Teorizar – como hablar o argumentar- es una actividad que puede
realizarse correctamente sin efectuar una explícita revisión filosófica
de sus supuestos. Esto es, el saber relativo a la ciencia no se agota en
la capacidad para practicarla, lo que abre un ancho espacio para el
desarrollo autónomo y específico del discurso epistemológico.
Dos grandes pilares vertebran este trabajo: la argumentación y las
teorías científicas, dimensiones que – por otra parte- intersecan
claramente. Como se verá, la mayor parte de las concepciones
epistemológicas sobre la estructura de una teoría científica, tanto como
algunos de los más importantes modelos de explicación, incorporan a la
argumentación (entendida como inferencias justificadoras) como pieza
central del engranaje científico.
Hacer ciencia es semejante a hablar una lengua, a disponer de las reglas
de un lenguaje, ya que toda teoría se expresa en un lenguaje, es decir,
en un conjunto de signos aceptados de manera convencional. Por eso el
primer capítulo tiene por objeto una incursión somera en la teoría del
lenguaje, en la consideración escueta de las disciplinas que lo
estudian, intentando arrojar luz sobre la relación entre el lenguaje y
la realidad, tanto como sobre los problemas concernientes al uso del
lenguaje científico.
Destinamos los capítulos segundo y tercero a una presentación algo más
exhaustiva del tema de la argumentación, al que conferimos importancia
central. En el capítulo segundo examinamos la perspectiva lógica de
análisis y evaluación de argumentos (a la que llamamos escenario
formal). Incluimos en este capítulo un examen de la argumentación
inductiva – explorando el intento de Rudolf Carnap de construir una
lógica inductiva – tanto como un breve análisis del razonamiento
analógico. El tercer capítulo explora el escenario informal, es decir
diferentes manifestaciones de lo que se ha dado en llamar "lógica
informal" o "teorías de la argumentación", abocadas a examinar
argumentos formulados en el lenguaje ordinario, con un herramental
analítico a veces complementario y a veces antagónico respecto del punto
de vista de la lógica formal. De esa manera, en el primer apartado se
exponen los aportes de la lógica informal de la segunda mitad del siglo
XX en el análisis y evaluación de las falacias informales. En el segundo
y tercer párrafo se presentan dos influyentes teorías de la
argumentación surgidas simultáneamente a fines de la década del 50: la
teoría de los usos argumentativos de Toulmin y la "nueva retórica" de
Perelman. En estos tramos se exponen y evalúan estas perspectivas, que
comparten un común rechazo a la lógica formal como tribunal supremo de
crítica de los argumentos formulados en el lenguaje ordinario. En el
último parágrafo del capítulo tercero se desarrolla la perspectiva
pragmática del análisis y evaluación de argumentos, representada por la
teoría pragmadialéctica de Van Eemeren y Grootendorst.
Los capítulos cuarto y quinto se ocupan de las características de las
ciencias formales y de las ciencias empíricas. Si bien no es un "axioma"
epistemológico indiscutido, existe razonable consenso en reconocer que
existen diferencias radicales entre las teorías formales y las
empíricas, lo que no significa necesariamente que no existan condiciones
constructivas comunes, como lo reconocería la interpretación de una
teoría fáctica como cálculo interpretado.
Precisamente, el capítulo cuarto expone la estructura y características
de una teoría matemática a la luz del concepto de sistema axiomático,
cuyos componentes y propiedades se bosquejan. Se completa el capítulo
con los conceptos de modelo e interpretación.
El capítulo quinto comienza con la exposición del lenguaje y estructura
de una teoría fáctica, destinando el resto a una presentación exhaustiva
de la cuestión del método en las ciencias fácticas. Se examinan las
estrategias básicas de las ciencias empíricas tanto como las discusiones
más importantes en el contexto de la metodología de las ciencias del
siglo pasado.
Puede considerarse a la explicación como el propósito central de la
ciencia empírica. Es lícito reconocer que una disciplina científica
adquiere madurez cuando supera las aproximaciones meramente descriptivas
a la realidad de los hechos naturales o sociales — o el módico
reconocimiento de correlaciones entre variables — para asumir una doble
dimensión explicativo — predictiva. Por eso el capítulo sexto examina
los modelos de explicación más transitados por la epistemología
contemporánea, así como las discusiones recientes sobre las modalidades
explicativas de las ciencias sociales.
El último capítulo supone una aproximación metateórica distinta, ya que
procura resumir las corrientes epistemológicas contemporáneas más
importantes, poniendo en evidencia no sólo las diferencias radicales en
la forma de entender la ciencia, sino también en la concepción de fondo
sobre cuál debe ser la naturaleza y funciones de la epistemología como
disciplina.
Por fin, vale la pena recordar que nuestro concepto de ciencia, como lo
enfatizan Diez y Moulines, es un producto histórico de raíces griegas,
al que el nacimiento de las "ciencias experimentales" en la época
moderna añade la dimensión metodológica como característica distintiva
del conocimiento riguroso y probado. Somos aún los herederos de Galileo
y de Newton, más allá de paradigmas y revoluciones posteriores. Es a esa
visión de la ciencia — un delicado balance de lógica y experiencia, de
lenguaje y mundo — a la que este libro intenta aproximarse.-
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Cristina Ambrosini
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